Ante una fractura vertebral causada por osteoporosis, la cifoplastia es un posible tratamiento a tener en cuenta. Es una técnica mínimamente invasiva que puede reducir el dolor de espalda de manera significativa y acelerar la recuperación tras una fractura vertebral.
La técnica más habitual se sirve de balones neumáticos para levantar el hueso fracturado y devolverlo a su posición correcta. Además de los balones, existen otros tipos de dispositivos que cumplen esta misma función en diferentes situaciones. Tras la corrección de la deformidad, se inyecta en la vértebra un cemento especial que mantiene de forma definitiva la corrección conseguida.
Antes de la intervención, se le realizará un examen médico y será sometido a estudios de diagnóstico como rayos X, para determinar la posición exacta de la fractura. La cifoplastia con balón suele realizarse bajo anestesia general.
La intervención requiere más o menos una hora por fractura tratada. Después del procedimiento se le llevará a la sala de recuperación para tenerlo en observación durante aproximadamente una hora.
Mientras esté en el hospital, se le aconsejará que ande y que se mueva. Normalmente los pacientes experimentan un alivio inmediato del dolor [5,6,9] y pueden andar y moverse durante su estancia en el hospital.
Es probable que su médico planifique una visita de seguimiento y le explique si existen limitaciones para sus actividades. La mayoría de los pacientes afirman estar satisfechos con el procedimiento y son capaces de reiniciar sus actividades gradualmente después de salir del hospital.
La cifoplastia puede reducir o incluso hacer desaparecer su dolor de espalda, además de recuperar la altura vertebral y la alineación correcta de su columna. Un tratamiento precoz y efectivo puede reducir las consecuencias de las fracturas vertebrales.

